Javier Armentia: "La ciencia suele bajarse del burro bastante antes que otros sistemas de pensamiento"

1999-12-10

GURUZIAGA, Marta

Elkarrizketa: Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona "La ciencia suele bajarse del burro bastante antes que otros sistemas de pensamiento" * Traducción al español del original en euskera Marta Guruziaga Reparaz El cielo no proporcionará ninguna escenografía apocalíptica. Contradiciendo más de un vaticinio, la entrada en el año 2000 se producirá bajo un firmamento de lo más normal. De formación astrofísico y de profesión responsable del Planetario de Pamplona, Javier Armentia acostumbra en sus predicciones a discordar de no pocos pronosticadores. De hecho, podría decirse que buena parte de su actividad consiste en cuestionar teorías, a tenor de su prolífica faceta de comunicador social y de su especial predilección por la crítica. Aunque califica de "científicamente analfabeta" la sociedad en que vivimos, Armentia se muestra "razonablemente optimista", sobre todo por la extensión de centros divulgadores próximos a los ciudadanos. El que dirige en la capital navarra, un "teatro del espacio" con vocación de foro cultural, acaba de cumplir seis años. ¿Podría adelantarnos la agenda del cielo para este fin de año? La gente asocia los espectáculos celestes con los meses de verano, cuando resulta que tenemos un cielo de invierno precioso. Hay estrellas muy brillantes. Puede verse Sirio. Está la constelación del León, la del Toro, las pléyades... A excepción de algún cometa que se ha descubierto recientemente y que se verá bien el próximo año, no tendremos estos meses ningún fenómeno especial. Sin embargo, hay un montón de objetos que pueden apreciarse de forma muy sencilla y que, curiosamente, la gente desconoce. ¿Para qué sirve un planetario? Circulan conceptos erróneos muy curiosos. Muchos piensan que esto es una especie de observatorio donde se mira el cielo o que es un sitio al que hay que venir con una afición previa a la astronomía. Y el caso es que no es ni lo uno ni lo otro. Aquí no tenemos estrellasde verdad. Aquí lo que tenemos son estrellas "de lata". Digamos que esto se parece a un teatro del espacio, incluso más que a un cine, porque en la sala de proyección se combinan el video, los efectos especiales, la proyección de diapositivas... Bajo una cúpula de 20 metros, el público presencia un espectáculo audiovisual que se asemeja a lo que vería si tuviera los mandos de la tierra y pudiera moverla, desplazarse de uno a otro de sus extremos o, incluso, si pudiera acelerar el paso del tiempo. Se intenta hacer algo más que una descripción del universo. Es un lugar donde se puede mirar y aprender cosas, sin tener que ser un tostón donde se hace un examen final al visitante. Aquí contamos historias, historias que tienen que ver con la luna, con los eclipses o, por qué no, con burros astrónomos, como el del cuento "Asto bat hipodromoan" . Este relato de Bernardo Atxaga o, por ejemplo, el Universo de Lorca, han inspirado dos de los últimos montajes exhibidos en el Planetario. ¿Quiénes lo visitan? Tenemos un público muy heterogéneo. Hay que tener en cuenta que, además, es un centro cultural, donde hay entre 15 y 20 exposiciones anuales, más de un centenar de actos entre conferencias, coloquios, teatro, congresos. Tenemos unos 150.000 visitantes cada año. Una tercera parte son escolares de Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca, de Aragón y de La Rioja, que vienen a la "Escuela de Estrellas", una iniciativa que se concreta en 12 programas educativos diferentes en castellano y euskara. Además, está el público de fin de semana y otro que va en auge: el de la tercera edad y los colectivos de tiempo libre. En el debate ciudadano sobre las infraestructuras culturales de Pamplona, se ha querido establecer una disyuntiva entre el futuro auditorio y el ya existente planetario. ¿Qué opinión le merece este planteamiento? Creo que ese debate ya se ha superado. Es normal que al principio surgieran preguntas, porque el Planetario nació de una decisión política del Gobierno de Navarra,de un apuesta "aparte del" y no "enfrentada al" auditorio. Lo que ocurre es que el tiempo ha ido pasando y el auditorio sigue sin construirse. Por otra parte, no había una demanda social. La gente no iba por ahí pidiendo un planetario y había dudas acerca de su utilidad. Algunos pensaban que habría que cerrarlo a los dos años porque aquí no iba a venir nadie. Pero el hecho es que hemos cumplido ya seis y, a día de hoy, somos, muy por delante, la infraestructura más visitada. Dentro del marasmo que es la cultura en Pamplona, es un centro muy dinámico y su oferta, aunque modesta y nada aparatosa, es importante. Por otra parte es una dotación que nos diferencia de otras regiones y está visto que para atraer al público hay que buscar precisamente eso, aportar algo diferente. Al margen de su labor profesional al frente Planetario, es conocida su actividad pública, especialmente beligerante hacia lo que denomina "pseudociencias". ¿Cómo define éstas? Mira, todo el mundo entiende que las predicciones del pastor del Gorbea sobre el tiempo que tendremos son cultura popular, tradición... y nadie llama a esto "meteorología alternativa", sencillamente porque no utiliza métodos científicos. Sin embargo, es muy común el uso del término "medicina alternativa" aplicado a prácticas que son precientíficas, acientíficas o, en ocasiones, anticientíficas, como el curanderismo, gran parte de las "medicinas" holísticas que nos vienen de Oriente, la homeopatía... Pseudociencia es falsa ciencia. La diferencia entre ambas la puedes establecer si te haces las preguntas adecuadas. Cuando viene alguien diciendo "los platillos volantes son naves extraterrestres", a mí se me ocurren unas cuantas preguntas. Algunas de esas preguntas eliminan directamente el 96 o 98 por ciento de las hipótesis. Es más, normalmente aportan no pocos datos sobre la psicología de la percepción, sobre el marco sociológico en el que se sitúa el asunto de los platillos volantes o sobre el fenómeno de la comunicación quelleva asociado. Imagínate qué fácil sería para las empresas conocer el perfil de una persona averiguando su signo del horóscopo o viendo qué aspecto tiene su firma... no harían falta disciplinas como la psicología del trabajo. Lo peor y lo mejor del ser humano es, en definitiva, esa capacidad de hacerse preguntas. Sin embargo, se reprocha a los científicos el ser igual de dogmáticos que los defensores de posturas irracionales. Lo que ocurre es que los científicos no pueden estar cuestionándose todo todos los días, entre otras cosas porque si no, no podrían avanzar en sus estudios. La propia especialización del científico trabaja en contra de eso o a favor de que la ciencia es un nuevo conventillo en el que uno sólo puede entrar con el título de doctor. En general, los científicos estarían encantados de bajarse del pedestal. Lo que ocurre es que les gusta estar bien considerados. La ciencia, como cualquier otra actividad humana, tiene sus problemas. Pero una de sus potencialidades es la capacidad que tiene de reconocer sus errores. El científico se está autoevaluando y autocriticando continuamente. De hecho, lo cierto es que, normalmente, la ciencia se baja del burro bastante antes que otros sistemas de pensamiento. Alguien dijo que la inseguridad genera neurosis en los humanos, para añadir a continuación que el exceso de seguridad provoca neurosis todavía más agudas. Lo que ocurre con la ciencia es que no proporciona certezas. La ciencia te da soluciones aproximadas, que, además, suelen ser temporales. La mecánica de Newton hubo que tirarla y sustituirla por la mecánica cuántica. Lo que no quiere decir que se invalide, por ello, todo el trabajo de los siglos pasados. ¿Cuál es nuestro nivel de cultura científica? Somos analfabetos científicos. Pero eso no es culpa de la gente, sino del sistema educativo. Los políticos tampoco dan muy buen ejemplo. Tú le preguntas a cualquiera por las leyes de Newton y te dirá tranquilamente "no, es que yo soy de letras". La genteusa las matemáticas para saber cuánto es el quince por ciento en los descuentos de las rebajas. Sin embargo, se da la paradoja de que vivimos en una sociedad cada vez más preocupada por los temas científicos, que empieza a valorar la ciencia como algo importante. ¿Es posible el entendimiento entre prensa y ciencia? España no cuenta con una tradición fuerte de comunicación científica, como la de Francia o, muy especialmente, la de Gran Bretaña. Aquí hemos tenido una intelectualidad "de letras", siempre más relacionada con la filosofía, el pensamiento político... De todas formas, creo que esto está cambiando. La tercera pata del sofá es la comunicación de los científicos sobre la propia ciencia, que de momento falla, pero que irá llegando. Hay que tener en cuenta que los científicos de por aquí está ligados a la universidad o a la empresa privada. Los que más investigan lo hacen en instituciones públicas y para medrar, no necesariamente tienen que comunicar hacia el exterior lo que están haciendo. La divulgación no se barema a la hora de optar a una plaza, no se considera una parte del trabajo obligada. En Estados Unidos, en cambio, toda persona que investiga con dinero público tiene que invertir un tanto por ciento de su tiempo en comunicar públicamente sus acciones. Por otro lado, es cierto que suele darse una falta de entendimiento entre científicos y periodistas, porque sus lenguajes son muy diferentes. Pero no son necesariamente contrapuestos. Yo tiendo a ser razonablemente optimista, sobre todo por la proliferación de museos de la ciencia, que desempeñan un papel importantísimo. En ellos se pueden aprender muchas cosas y de una forma muy atractiva. En cualquier caso, creo que se debería premiar o incentivar el rigor de los medios de comunicación en el tratamiento de los temas científicos, puesto que la gente está aprendiendo a través de ellos. Por un lado, tiene que haber un sector de la ciencia que divulgue, pero, por otro, tiene que ser la propia prensa la quese mueva, para evitar así efectos perversos como los que pueden verse en Estados Unidos por la presión de los lobbyes. La apuesta por la divulgación científica es, dicen, una apuesta por la democracia real. ¿No es, quizás, una idea un poco utópica? Yo creo que no. Iniciativas como la "Semana europea para la cultura científica" apuestan por esta idea, partiendo de que el ciudadano moderno, para ejercer sus derechos democráticos, tiene que estar informado. El caso contrario lo podemos ver muy claramente en los sistemas totalitarios, del estilo, por el ejemplo, de la Unión Soviética, donde no había buenos físicos cuánticos porque se entendía que la física cuántica era un invento burgués. Anteponían la ideología a la investigación, y así les iba. En este sentido, creo que una sociedad alcanza su mayoría de edad cuando surge la opinión científica. Las cosas hay que criticarlas. Recomiéndenos un libro a quienes queramos ahondar en el contencioso ciencia sociedad Recientemente he leído uno de Edward O. Willson. Se titula "Conscilience", lo que podría traducirse por algo parecido a "convergencia". Este autor defiende que conocimientos muy diversos pueden converger y dar lugar a un nuevo conocimiento. Esto lo estamos viendo en la medicina. Cada vez tiene que ver más con la genética; la genética, a su vez, con la bioquímica; la bioquímica con la física... Para O. Willson, esa convergencia puede darse también en otras ramas del conocimiento. Es un libro muy atrevido. ¿Y para los profanos en astronomía? Hay una obra divertidísima, que dio origen a una serie televisiva del mismo nombre: "Cosmos", de Carl Sagan. La obra de este hombre constituye un buen ejemplo de labor divulgativa. Antes de morir, Sagan hizo un auténtico alegato sobre la necesidad de apostar por la ciencia para asegurar la democracia y el futuro de la humanidad. Fotografías: Euskaldunon Egunkaria Euskonews & Media 58.zbk (1999 / 12 / 10 17) Eusko Ikaskuntzaren Web Orria
Partekatu
Facebook Twitter Whatsapp

Précédents

Antton Valverde: "Herri honetan oso merkatu txikia dugu. Zaila da musikatik bizitzea"

 

Irakurri

Xabier Amuriza: "Bertsolaritza berez norgehiagoka bat da, eta hori barik ez luke zentzurik izango"

 

Irakurri

Gorka Salmeron: "Niretzat argazkigintza bizio bat da"

 

Irakurri

Ana María Freire Araújo: "Hesi intelektualak eskoletan oraindik bizirik dirau"

 

Irakurri

Iñaki Agirreazkuenaga: "Ez zait egungo hezkuntz eredua gustatzen. Aurrera begira, derrigorrezko hezkuntzan, taldeak elebidunak izan beharko lirateke"

 

Irakurri