Casi un millar de personas se han reunido en el Congreso de Eusko Ikaskuntza, donde se ha comprometido a poner en marcha un nuevo proyecto para el desarrollo de un ecosistema de relaciones territoriales.
En la clausura del XIX Congreso de la Sociedad de Estudios Vascos, que ha durado tres días y al que han asistido cerca de mil personas, se ha establecido una hoja de ruta para alcanzar la cohesión social y territorial. En este sentido, a partir de 2025 la sociedad pondrá en marcha nuevos proyectos para desarrollar un ecosistema de relaciones interterritoriales. A tal fin, en el congreso se ha debatido la forma de afrontar los retos de futuro de la sociedad vasca, analizando las conclusiones de los proyectos ya realizados y las propuestas que puedan ponerse en marcha.
En palabras de la presidenta de Eusko Ikaskuntza, Ana Urkiza, «hemos celebrado un congreso que ha despertado mucho interés tanto en la ciudadanía como entre las personas expertas que han tomado parte. Además, [el congreso] ha llegado en el momento más propicio para analizar el futuro de la sociedad vasca a nivel de toda Euskal Herria, en una coyuntura excepcional para llevar a cabo una transición llena de oportunidades. Estamos muy satisfechas y satisfechos con el resultado, ya que el congreso ha afianzado los mimbres de Eusko Ikaskuntza de cara al futuro».
El presidente del congreso, Patxi Juaristi, ha añadido que «el congreso ha satisfecho todas las expectativas de las personas encargadas de su organización. Por un lado, porque hemos superado el número de participantes esperado. Por otro, porque los resultados, comentarios y propuestas que se han cosechado han sido de gran valor. Y también nos satisface que el nivel de los y las ponentes haya sido tan alto. Por lo tanto, podemos decir que ha sido un congreso fructífero en cuanto a contenido y números».
En concreto, la tercera jornada del congreso se ha centrado en los proyectos y temas relacionados con la territorialidad, y ha reunido hoy, 4 de octubre, a 300 personas en el Palacio Europa de Vitoria-Gasteiz.
El final de esta tercera jornada ha supuesto asimismo la clausura del congreso, por lo que se ha hecho una foto de familia que pretende ser un reflejo de la realidad de la sociedad vasca y que muestra con claridad su interés y su voluntad de acción.
Territorio vivo
La jornada ha empezado con el proyecto titulado «Equilibrio territorial. La academia de los pueblos pequeños». Lo han presentado Joseba Bergaretxe, miembro de Eusko Ikaskuntza, y Ion Muñoa, de la Universidad de Deusto. El primero ha abordado el contexto de la iniciativa en torno al equilibrio territorial: «Hay que reforzar el vínculo de la ciudadanía con el territorio. Debe promoverse el medio rural de Euskal Herria y el desarrollo de los pueblos pequeños, a través de una visión integral, impulsando infraestructuras y servicios básicos, y desarrollando comunidades cohesionadas», ha subrayado Bergaretxe.
Muñoa, por su parte, se ha referido al arraigo y a la comunidad como claves para el futuro de los pueblos pequeños. «El desarrollo equilibrado de los pueblos pequeños y el arraigo de las comunidades rurales son imprescindibles para garantizar un crecimiento sostenible de todo el territorio. Para ello es necesario fomentar el dinamismo económico local, impulsar el emprendimiento y garantizar unos servicios adecuados, pero siempre desde la participación comunitaria y la gobernanza democrática», ha explicado.
A continuación, ha llegado el turno de la primera mesa redonda. En ella han participado tres investigadoras/es. En primer lugar, Jaume López i Hernández, de la Universitat Pompeu Fabra, que ha presentado las características de los conflictos de soberanía territorial y las claves para su gestión democrática. «Cohesión territorial es sinónimo de alcanzar el consenso, pero eso no siempre es fácil. Los conflictos entre territorios son frecuentes y deben gestionarse de forma democrática», ha señalado López i Hernández.
En segundo lugar, Elisenda Casanas, del Edinburgh Centre for Constitutional Law, se ha centrado en ejemplos de la gestión democrática de conflictos de soberanía en Europa. En su opinión, «es imprescindible un instrumento normativo a nivel europeo para la resolución pacífica de conflictos, que defina los principios democráticos para la convivencia entre los pueblos y los estados».
Por último, Maite Zelaia de la UPV ha dado a conocer una propuesta normativa para la gestión de este tipo de conflictos en Europa, así como una síntesis de buenas prácticas: «La normativa ofrece herramientas para desarrollar procesos soberanistas en la Unión Europea de forma justa y democrática», ha indicado.
A continuación, ha sido el turno de Cristina Lafont. La investigadora de la Universidad de Northwester ha afirmado que «el modelo de democracia del siglo XX está en crisis. Para hacer frente a esa crisis, hay que proponer un modelo de democracia participativa por deliberación, que legitime las decisiones públicas a través de la participación ciudadana. Profundizar en la democracia e integrar la voz de la ciudadanía en los procesos de decisión es la base y, a su vez, el reto de la cohesión territorial y la gobernanza democrática del siglo XXI».
Al mediodía se ha dado a conocer el estudio «Euskal Herria, territorio vivo, espacio fronterizo». En este sentido, Gorka Fraeters, de la UPV, ha desarrollado el tema «La muga de proximidad y la cultura fronteriza contemporánea: más allá de la muga, un marco para el espacio fronterizo», en estos términos: «Si la movilidad contemporánea tiene éxito a largo plazo, se basará en la socioeconomía».
A continuación, Ximun Carrere, miembro del Consejo de Desarrollo de Ipar Euskal Herria, ha presentado el proyecto transfronterizo Muga Lur. Según ha explicado, «En los mapas vemos las fronteras como líneas finas y móviles; esto es una construcción social y va con las naciones de los estados».
Finalmente, Aitzpea Leizaola de la UPV ha dado a conocer las vivencias de la diáspora en cuanto a cohesión territorial y cultura fronteriza: «Hoy en día la globalización hace que la diáspora sea más multiforme, más cambiante. Nos faltan datos para reflejar esa realidad».
Así, se han analizado las relaciones que se producen en el espacio fronterizo y la conexión de la diáspora con el territorio, desde las vivencias y los testimonios, siempre partiendo de la base de que Euskal Herria es un territorio vivo. En concreto, se han estudiado, por un lado, los obstáculos a los que se enfrenta la ciudadanía de territorios fronterizos en sus relaciones y la cultura transfronteriza que han desarrollado para superar esos obstáculos, y, por otro lado, las lecciones y buenas prácticas que se pueden extraer de las vivencias de la diáspora de cara a mantener y consolidar el apego al territorio.
Seguidamente, se ha constituido la segunda mesa redonda, centrada en el tema «Territorio vivo, territorio funcional ante la emergencia climática: políticas y estrategias de cohesión territorial». Han participado Zelai Nikolas, Itsaso Murua y Asier Ruiz, bajo la moderación de Isabel Elizalde. La principal conclusión de la mesa redonda ha sido que, para seguir siendo un territorio vivo, hay que superar los obstáculos y construir unas instituciones comunes sólidas. En un contexto de emergencia climática, la cohesión territorial debe desarrollar una perspectiva integral, reforzar la cooperación territorial y profundizar en la gobernanza democrática.
Conclusiones y propuestas firmes
Tras los profundos debates realizados en los tres días del congreso, se han presentado las siguientes palancas de cambio identificadas para construir un futuro mejor: fortalecimiento y transmisión de valores socio-comunitarios, empoderamiento comunitario y construcción de la comunidad, fortalecimiento de la participación y la democracia, educación y formación, importancia de la educación cívica, fortalecimiento de la cooperación transfronteriza y las alianzas interterritoriales, garantía de los derechos culturales de todas y todos los ciudadanos, economía sostenible y social, tecnología e innovación, y protección del medio ambiente y sostenibilidad.
«Debemos trabajar esas palancas de cambio de forma coordinada e integrada, con la implicación de todos los agentes sociales, económicos y políticos. Entre todas y todos podemos construir un futuro basado en la justicia, la inclusión y la sostenibilidad», ha subrayado el presidente del XIX Congreso Patxi Juaristi.
Asimismo, junto a las conclusiones, se han planteado propuestas en estos ámbitos: mantenimiento y desarrollo de la cultura y la identidad, fortalecimiento de la cohesión social y de la comunidad, anticipación al reto de la territorialidad, y contribución a la creación de un ecosistema socioeconómico solidario y participativo en Euskal Herria.
En concreto, en lo que se refiere al mantenimiento y al desarrollo de la cultura y de la identidad, se trata de poner en valor la cultura vasca y la diversidad cultural, en el camino hacia la construcción de una identidad y una cultura más inclusivas en Euskal Herria. La segunda propuesta incide en el empoderamiento comunitario; es decir, impulsa la participación activa de la ciudadanía y la comunidad en el desarrollo de iniciativas dirigidas a identificar y satisfacer sus necesidades e intereses. La tercera propuesta consiste en afrontar el reto de la territorialidad, recurriendo, para ello, a los instrumentos y procesos de co-construcción del siglo XXI, fomentando el conocimiento mutuo entre territorios, impulsando la deliberación sobre la cohesión territorial y reforzando las alianzas. Para concluir, de cara a la consecución del bienestar integral, Eusko Ikaskuntza propone contribuir al desarrollo de un modelo socioeconómico y de bienestar integral que combine la sostenibilidad ambiental, la justicia social, la equidad intergeneracional y la inclusión de las personas inmigrantes.
Al término de la ceremonia se ha realizado la foto de clausura, a la que se ha sumado un amplio colectivo de personas como representantes de la sociedad vasca. Urkiza ha expresado con claridad su deseo de dar fin al congreso con esa imagen: «Con la ayuda de un grupo de personas de diferentes perfiles hemos podido conocer las conclusiones y propuestas de futuro del XIX Congreso de Eusko Ikaskuntza, que nos indican que tenemos que construir el futuro entre todos y todas, contando con todas las realidades y sensibilidades, y con el ánimo de caminar unidas y unidos».
FRASES CLAVE DE LA JORNADA
Ana Urkiza:
«Hemos querido transmitir que debemos construir el futuro entre todas y todos, contando con todas las realidades y sensibilidades, y con el ánimo de caminar unidas y unidos». «Hoy, aquí, hemos marcado el camino y acordado los pasos a dar en el futuro, con un compromiso por la cohesión, el trabajo en común y la justicia».
Patxi Juaristi:
«La implicación de todos los agentes sociales, económicos y políticos es absolutamente necesaria para conseguir el bienestar integral, los retos del futuro del trabajo, la transición hacia la economía verde y la cohesión intergeneracional en Euskal Herria».
Ion Muñoa:
«El trabajo conjunto entre territorios y la actuación conjunta ante los desafíos globales son imprescindibles».
Cristina Lafont:
«El modelo de democracia del siglo XX está en crisis. Para hacer frente a esa crisis, hay que proponer un modelo de democracia participativa por deliberación, que legitime las decisiones públicas a través de la participación ciudadana».
El XIX Congreso de la Sociedad de Estudios Vascos ha contado con la colaboración de las diputaciones forales de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa; el Gobierno de Navarra; la Comunidad de Aglomeración del País Vasco; el Gobierno Vasco; el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; LABORAL Kutxa; la Fundación Vital; los ayuntamientos de Baiona, Bilbao, San Sebastián, Pamplona y Vitoria-Gasteiz; la Universidad de Deusto, la Universidad del País Vasco, Mondragon Unibertsitatea, UNED, la Universidad Pública de Navarra, la Universidad de Navarra y la Université de Pau et des Pays de l’Adour; Berria, EITB, Correo, Diario Vasco, Gara, Grupo Noticias, Tokikom, medios de Goiena, y la asociación Altube.

