Gazte Agora: recepción de buenas prácticas y concluciones del diagnóstico 19-20

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02/22/2021

Gazte Agora: recepción de buenas prácticas y concluciones del diagnóstico 19-20

Hasta el 12 de marzo se ha prolongado el plazo para presentar buenas prácticas en el ámbito de la juventud. Mientras se organiza el Foro de Buenas Prácticas, se presentan las bases generales del diagnóstico realizado en el período 2019-2020.

El proyecto Gazte Agora, cuyos inicios se dan a finales de 2018, pretende fomentar la colaboración entre jóvenes individuales, agentes e instituciones de la Comunidad Autónoma de Vasca, la Comunidad Foral de Navarra y la Comunidad de Aglomeración del País Vasco.

En la primera fase del proyecto se ha identificado, por territorios, las principales preocupaciones y retos de la juventud, además de registrar herramientas para hacer frente a los mismos, y se ha centrado en lo que tenemos en común para sentar las bases de colaboración. Para ello se han celebrado tres foros en los que se han reunído jóvenes de la CAV (foro de Donostia), de Navarra (foro de Iruñea-Pamplona) y de Iparralde (foro de Baiona). La pandemia también influyó en la evolución del proyecto y obligó a seguir online los últimos pasos realizados.

El proyecto ha ido tomando cuerpo y su organización no ha quedado en manos de una sola institución o grupo de jóvenes: Eusko Ikaskuntza, junto con el Consejo de la Juventud de Navarra y el Consejo de la Juventud de Euskadi, han sido los principales impulsores del proyecto. Además de haber contado con el apoyo de la Universidad Vasca de Verano (UEU), la Diputación Foral de Gipuzkoa, del Gobierno Vasco y la Eurorregión.

El 13 de enero, en Ficoba de Irun, se presentaron las principales bases del diagnóstico realizado, basados en los temas tratados en los diferentes foros: bienestar material, euskera y políticas lingüísticas, educación formal e informal y gobernanza. A continuación se presenta un pequeño resumen de las conclusiones.

Gazte Agora - Emaitza Txostena 2020

En cuanto al bienestar material, se detectó un gran consenso en los retos comunes, marcando prioridades claras: el acceso de la juventud a una vivienda digna, la consecución de empleos de calidad y la ordenación del territorio hacia el desarrollo de proyectos de vida, es decir, la formación, el empleo y la vivienda deben contribuir al desarrollo del proyecto de vida en el territorio deseado. Para ello, se propuso la creación de un punto de encuentro socioeconómico juvenil transfronterizo que, además de conocer las experiencias de otros territorios, permita desarrollar proyectos transfronterizos.

En cuanto al euskera y las políticas lingüísticas, se consiguió consensuar unas bases comunes mínimas, entendiendo que el estatus del euskera es diferente en cada territorio y que, al mismo tiempo, es necesario mejorar su visibilidad, garantizando el plurilingüismo. El euskera es una riqueza territorial, una valiosa herramienta de comunicación común, por lo que debemos alejarnos de la influencia de la politización y la ideología, y no convertirlo en obstáculo, sino en indicador de la riqueza de nuestros territorios.

Para conseguirlo, habría que apoyar el pleno bilingüismo en la administración pública y destinar más subvenciones a los eventos en euskera. Además, es necesario contar con un marco común en el que el euskera sea el eje central, entre todos los territorios, con la participación tanto de las administraciones públicas como de los agentes de la sociedad civil.

En los grupos de educación formal e informal se destacó la necesidad de reforzar la comunidad educativa con un papel activo del alumnado. Además, se consideró necesario integrar los valores y la diversidad de la coeducación, huir del utilitarismo educativo y aumentar la presencia del euskera.

Para ello se ha considerado imprescindible la construcción de acuerdos comunes entre los tres territorios, es decir, se propone la creación de una red online y offline de debate y consenso con el objetivo de alcanzar acuerdos comunes. En este sentido, también se propone fomentar el intercambio de estudiantes, ciudadanía y asociaciones: encuentros entre personas del ámnbito educativo para intercambiar experiencias y realizar una reflexión general.

Los grupos de gobernanza tenían como objetivo empoderar la participación política de la juventud. Para ello se ha subrayado la necesidad de lograr metodologías participativas innovadoras. Y, para el empoderamiento, se ha incidido en la garantía de los recursos materiales e inmateriales para el desarrollo de un proyecto de vida propio, especialmente en la garantía del futuro, los derechos sociales, la igualdad y la lucha contra la crisis climática.

Para hacer frente a estos retos, entre las propuestas cabría destacar la revisión y socialización de los recursos de las administraciones para la juventud, fomentando la participación juvenil tanto en el ámbito social como en las instituciones oficiales; el desarrollo de las escuelas y otros espacios educativos como herramienta de participación para la construcción de un modelo educativo basado en la participación. Por último, se mencionó la creación de espacios de colaboración entre las organizaciones juveniles, con capacidad de decisión y de influencia. En este sentido, es necesario crear ejes de cooperación basados en la practicidad que vayan más allá de las fronteras administrativas.

Durante la ejecución del proyecto, a la hora de identificar las herramientas de colaboración interterritorial, se mencionaron muchos proyectos que realizaban un trabajo de gran importancia para la juventud y que merecían ser reconocidos. Con el objetivo de poner en valor el trabajo realizado y generar sinergias para el desarrollo de nuevos proyectos, se va a organizar el Foro de Buenas Prácticas, previsto para primavera. En este sentido, hasta el 12 de marzo está abierto el plazo para presentar ‘buenas prácticas’.

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