Judith Jáuregui. Pianista: Solo disfrutando yo podrán disfrutar los demás conmigo

2013-06-19

SILLERO ALFARO, Maider

Ha sido todo un placer el poder charlar con una entusiasta de la música como es Judith Jáuregui. Esta donostiarra afincada en Madrid nos habla de su segundo trabajo discográfico Para Alicia, inspiración española, un homenaje que ha querido hacer a Alicia de la Rocha en el año del 90 aniversario de su nacimiento. Judith, mujer de gustos sencillos a la que le encanta la naturaleza, un vino con amigos, un paseo y el mar, huye del concepto de gran diva de la música clásica y se ha propuesta acercarla al gran público, sobre todo al público joven. Las críticas la aplauden y la califican con una de las mejores pianistas de su generación. Si quieren comprobarlo por ustedes mismos pueden hacerlo ya que está de gira de conciertos. El próximo será uno muy especial en su ciudad, el 26 de junio en el Teatro Victoria Eugenia, actuación con firma de discos incluida.

Tu segundo disco Para Alicia, inspiración española, con tu propio sello discográfico Berli Music

Me he lanzado a la piscina, aunque es verdad que lo he hecho con red porque antes de llevar el CD a cabo me aseguré la distribución. Al final, si no estuviera en las tiendas hubiera sido más un sueño romántico que otra cosa. Ahora, a tres meses vista del lanzamiento del disco estoy muy contenta de haberlo producido yo misma, de haberlo sacado con mi sello y de haber podido ser libre para elegir lo que quería grabar, cómo quería hacerlo, cuándo quería hacerlo, cómo quería presentarlo, etc. Hay todo un proceso detrás que para mí es apasionante y ha sido un privilegio estar viéndolo y acompañándolo desde el principio hasta el final.

¿Cómo es el proceso de acompañar la creación de tu disco durante todo el recorrido? ¿Cuánto tiempo le has dedicado?

Mínimo un año, y la verdad es que un año de trabajo bastante duro. Primero eliges las obras y después tienes que trabajarlas. Normalmente eliges obras que ya has tocado y con las que te sientes a gusto porque una grabación no es lo mismo que un concierto; la grabación se va a quedar ahí y por eso es mejor grabar obras ya maduradas. Y aún así necesitas siempre unos meses de maduración. Por ejemplo, en el disco Para Alicia la Suite Española y las piezas de Falla las he tocado desde niña, pero tenía que volver a retomarlas y volver a sentirme a gusto.

Después 3 días de grabación y luego la postproducción. De acara a la edición es mejor dejar reposar la grabación al menos un mes para que no esté todo tan reciente y puedas escucharlo desde otra perspectiva. Para mí es muy difícil escucharme porque normalmente no me gusta nada de lo que hago...

“Creo que la actitud inteligente ante la vida es que cuanto más cerca estás de conseguir lo que quieres más te tienes que esforzar”.

Eso es un nivel de exigencia muy alto

Sí, pero estamos acostumbrados, nos han educado así dese los 5 años, intentando siempre mejorar. Y además, tiene que ser así de lo contrario nos estancaríamos. Pero siguiendo con la grabación del disco, el trabajo más importante ha sido, sin duda, el trabajo musical que hay detrás, trabajo de maduración de obra, de elección de contenido atractivo, de reunir todo en un título que llame la atención, de enlazar las obras entre ellas, etc.

Pensando siempre en el espectador y en lo que le va a poder gustar encontrarse.

Al igual que los programadores no pueden programar de espaldas al público, nosotros tampoco podemos estar de espaldas del público. Pero por otro lado, creo que tanto en una grabación como en cada concierto debemos ser muy honestos y dar lo que realmente nosotros somos. En la música, en general, hay que ser muy honestos y muy consecuentes con lo que podemos dar, con lo que podemos hacer mejor o podemos interpretar mejor. Claro que también es un proceso de aceptación de qué sí y qué no.

Querías hacer un homenaje a Alicia de la Rocha y lo has hecho por todo lo alto: nada menos que dedicándole tu segundo disco.

Para mí siempre ha sido la referencia. Y no sólo para mí, para toda la música española, incluso la música internacional. Alicia de la Rocha significa fuerza, honestidad, humildad, trabajo, pasión, constancia... son tantos valores los que ella engloba que me parecía que era el momento perfecto para dedicarle un disco y agradecerle así todo el trabajo que ella ha hecho por la música española llevándola a las mejores salas del mundo. De alguna manera nos ha abierto la puerta a los siguientes.

¿A través de quién conoces la figura de Alicia de la Rocha?

A través de la propia historia musical. Alicia de la Rocha convive con todos los músicos a diario porque sus versiones son siempre versiones de referencia. Yo no llegué a conocerla, pero he crecido escuchándola y admirándola. En cualquier caso, antes de que este homenaje se editara pedí permiso a su hija porque me parecía muy importante que la familia estuviera al tanto de que esto se iba a hacer y era vital que ellos estuvieran de acuerdo en que esto saliera a la luz. Es decir, yo he hecho este homenaje con toda mi ilusión y toda mi admiración, pero con todo mi respeto también. La familia de Alicia de la Rocha me apoyó en la presentación de Barcelona y siempre ha tenido palabras de cariño para mí.

Ahora que hablamos de familias, ¿has tenido alguna influencia musical en la tuya?

Soy la pequeña de tres chicas y mis hermanas sí que tocaban, pero bueno, como las típicas niñas que estudian piano. Pero el caso es que yo lloraba con el sonido del violín y mi madre pensó que me emocionaba muchísimo. Probablemente hubiera sido así de no haber tenido la profesora que tuve que con cuatro añitos me decía que me iba a cortar los dedos si tocaba mal. Fue bastante trauma... En vez de asustarme lo que hice fue tirar el violín del piso de arriba al de debajo de mi casa y pedí piano, aunque es verdad que el piano ya estaba en casa. Tuve muchísima suerte con los profesores.

¡Qué importantes son los profesores!

Importantísimos. Además, yo quiero a todos los que he tenido, del primero al último, tengo relación con ellos y les estoy agradecida por todo lo que han hecho y porque en las diferentes etapas me han ayudado a evolucionar. Gran parte de lo que soy yo son ellos. Tuve mucha suerte de caer en manos de Laurentino Gómez, de Cristina Navajas, de Claudio Matínez-Mehner y después en manos de mi maestro Suchanov, en Munich.

Además, siempre he ido acompañada de mi familia que me ha apoyado y ha querido que yo sea lo que quiera ser. Si no hubiera querido ser pianista... mi madre hubiera sido más feliz, incluso (ríe) porque es difícil decirle a una madre “ama, quiero dedicarme a hacer música”. En un principio lo veían inestable, pero ahora creo que están convencidos de que ha sido una buena decisión (sonríe).

Cuando hemos tenido oportunidad de entrevistar a artistas, bien fueran músicos, o bailarines todos han hecho hincapié en el esfuerzo. Vaya, que no todo es gracias a ese don con el que nacéis.

Es una lucha, pero no sólo en la música y en el arte, en la vida en general si queremos lograr algo tenemos que sacrificarnos y siempre que tomas un camino dejas otros atrás. Pero yo no siento que he sacrificado demasiado porque la música me ha dado y me da tanto, me ha hecho aprender desde pequeña, me ha hecho crecer más rápido porque yo viajaba sola desde los 14 años, y creo que todo eso han sido experiencias y aportaciones. No me ha quitado nada, entonces ese sacrificio lo siento muchísimo más relajado de lo que significa la palabra en sí.

Hay que soñar porque este panorama no nos pude robar los sueños que tenemos la gente joven. Y después tenemos que luchar por ellos, debemos proyectarlos, estar convencidos y creer en nosotros tanto que no dudemos de que lo vayamos a conseguir. Ya he dicho alguna vez esta frase, pero es así; la pasión no puede tener duda.

¿Cómo te planteas un día de trabajo, de ensayo?

Depende mucho. Mis días nunca son iguales y eso es maravilloso, pero a veces tienes que poner también un poco de orden. Si estoy viajando en los conciertos la mecánica es bastante simple. Viajas el día anterior, el mismo día tienes prueba acústica porque los pianistas necesitamos pasar un rato a solas con el piano que vamos a tocar y conocerlo. Tenemos que hacernos con el tacto, el sonido del instrumento, el sonido de la sala, etc. Antes del concierto yo necesito descansar un poquito y después ya celebras. Como dice José Sacristán con quien tengo un espectáculo muy bonito que ya llevé a Donostia y a Bilbao; “Jáuregui, esto siempre es un trámite para la cena de después”, pero qué bonito trámite.

Si estoy en Madrid, donde vivo, un día de trabajo es como otro cualquiera. Tengo mis horas de estudio, es verdad que trabajo en casa, pero tengo reuniones, tengo eventos, disfruto muchísimo yendo a conciertos, que aquí hay muchísimos, llevo una vida muy tranquila y mucho menos pomposa de lo que uno puede imaginar.

Nada que ver con el concepto de grande diva de la música.

¡Odio ese concepto! Además, la música clásica está hecha para sentir, para disfrutar, y no es ni de una élite, ni de divas. La clásica hay que ponerla en vaqueros, para disfrutarla todos. Yo me dedico al piano como mi familia se puede dedicar a otra cosa o como tú eres periodista. Pero al final, soy más que una pianista. Soy una chica de 28 años que vive en su mundo y que tiene su otra vida fuera del piano.

“Yo me siento al principio de una carrera que espero que sea muy larga”.

Tú te has hecho una propuesta en firme de rejuvenecer la música clásica, de ponerle vaqueros, como acabas de decir. ¿Notas, que quizá por eso se acerca más gente joven a tus conciertos, bien por tu juventud o por tu visión de la música clásica?

Yo soy feliz cada vez que se me acerca alguien joven después de un concierto diciéndome que es la primera vez que va a un concierto de clásica porque me siguen en las redes sociales, por ejemplo. Pero no quiero que esto se atribuya a mí. España ahora mismo vive la generación más brillante de músicos que ha tenido nunca. Hay una joven generación tremenda de violinistas, cantantes, chelistas, pianistas, etc. y todos llevamos un poco el mismo mensaje natural de la clásica. Entre todos sí que hacemos que ese mensaje llegue y cale entre los jóvenes y que puedan venir, que se atrevan a disfrutar sin prejuicios y sin pensar que es para una élite. No es cierto que sea para una élite económica, hay entradas desde 5 euros, y tampoco es cierto que sea para una élite intelectual porque eso mataría cualquier atisbo de arte.

El arte está hecho para todos, para disfrutarlo. Es verdad que nosotros tenemos una formación intelectual, en la carrera estudiamos filosofía, historia del arte, historia de la música, física, acústica... pero para que alguien venga a disfrutar de un concierto no necesita saber qué forma o qué armonía es. Luego ya irá poco a poco descubriendo los compositores y su historia, pero el primer contacto tiene que ser inocente, como el de un niño. Dejarse llevar, cerrar los ojos y dejarse llevar.

Dicen que una pintura saca el sentimiento que cada uno lleva dentro. ¿Pasa lo mismo con la música?

Quizá con la música todavía es más directo porque es una de las artes más directas que llegan al corazón. Se palpa enseguida la emoción que transmite una obra, si es alegre, si es triste, si es dramática, si es íntima...

Cuando estás arriba interpretando, en el escenario, ¿percibes lo que está sintiendo el público, abajo?

Percibo si están conectados, pero no lo percibo en el aplauso, sino en el silencio. Hay un silencio muy especial de conexión cuando no se mueve nadie, no tose nadie, no suena el móvil (sonríe) y de repente hay esa especie de energía volando... es el momento más maravilloso del concierto.

El 26 de junio vuelves a San Sebastián, a tu casa, al teatro Victoria Eugenia

Es el teatro de mi vida, de mis sueños, en el que he escuchado a todos los grandes. La primera vez que debuté ahí hace un par de años fue uno de los días más felices dentro de mi vida en el piano, así que estoy deseando que llegue el día para volver. Lo bonito que es ver caras conocidas que te sonríen emocionadas sabiendo lo que has luchado por llegar ahí. Es muy emocionante.

¿En la música, en el piano, a qué aspiras? ¿Te has marcado una meta, un objetivo?

Mi objetivo es vivir de esto lo máximo posible. Disfrutarlo, y sobre todo, seguir aprendiendo. Creo que la actitud inteligente ante la vida es que cuanto más cerca estás de conseguir lo que quieres más te tienes que esforzar.

Ahora estoy en un momento maravilloso, pero cuanto más cerca estoy de tocar en teatros como Victoria Eugenia, Kursaal, Baluarte, Euskalduna... más pienso que tengo que aprender y más lejos me siento de llegar a algún punto que esté cerca de eso que llamamos “arriba”. Yo me siento al principio de una carrera que espero que sea muy larga y siempre mantenga esas ganas de aprender y esa auto exigencia que al final te hacer dar siempre lo mejor de ti misma. Mi objetivo es aprender a diario, nunca terminar de aprender y vivir de esto todo lo que me dejen.

¿Es difícil poder vivir de la música?

Ahora mismo es difícil poder vivir de cualquier cosa, pero es verdad que la música es un grupo muy reducido y llegar a ese circuito es muy complicado. Una vez que llegas tienes que demostrarlo a diario. Cada vez que te subes a un escenario es como una prueba. Alguien dijo hace poco que el prestigio se podía perder si un teatro no se llenaba, pero yo creo que el prestigio está en juego a diario en un escenario.

Intento evadirme de todas esas presiones, porque bastantes presiones tenemos ya haciendo música, así que intento ir como los caballos a mi camino, intento dar lo mejor de mí misma, intento realmente disfrutar porque creo que solo disfrutando yo podrán disfrutar los demás conmigo. Intento salir de todo lo que rodea al negocio, a esa presión y a esa deuda de estar ahí que tenemos con el público.

¿Te gustaría volver a San Sebastián y poder vivir de la música en tu ciudad?

Después de vivir cuatro años y medio en Alemania me trasladé a vivir a Madrid, no porque no quiera a Donostia que es donde tengo a mi familia y todo lo que quiero, tengo el mar que tanto echo de menos. Pero al final las cosas dentro del negocio de la música se mueven más en Madrid. Ahora mismo no me lo planteo porque tengo mi vida personal aquí, llevo ya seis años. Pero voy de manera muy regular a Donostia, tengo ya casi cinco sobrinos (cuatro y el quinto en camino) que no me quiero perder, ellos son mi absoluta debilidad y mi familia mi refugio.

Cada mes o mes y medio voy cojo fuerzas, achucho muy fuerte a mis niños, como rico de la ama y me voy de pintxos, pero mi vida ahora mismo está aquí, en Madrid. Judith Jáuregui (Donostia, 1985) Destacada por la crítica por su juventud, frescura, naturalidad, elegancia y su fuerte poder de comunicación, en los últimos años la donostiarra Judith Jáuregui (1985) se ha convertido en una de las pianistas más reclamadas y valoradas del panorama nacional. Es habitual de los principales escenarios, desde el Auditorio Nacional de Madrid al Auditori de Barcelona o al Palacio Euskalduna de Bilbao y ha sido recibida en los festivales más importantes, como la Quincena Musical donostiarra, el Festival de Granada o el de Peralada. Asímismo, es invitada regularmente por las orquestas más consideradas, como la Orquesta Nacional de España, la Orquesta Sinfónica de Euskadi o la Sinfónica de Castilla y León. Consigue dar el salto internacional con actuaciones en puntos de referencia como el Festival de Piano de La Roque d’Antheron (Francia), uno de los más reconocidos de Europa, y con su reciente debút en Caracas junto a la aclamada Orquesta Simón Bolívar dirigida por Diego Matheuz. Ha grabado para importantes medios como RNE, RTVE o France Musique de Radio France y su primer disco como solista “Robert Schumann, el arte de lo pequeño” (Columna Música), se alzó como Mejor Álbum de Clásica en los Premios de la Música Independiente. Entre sus compromisos más cercanos se incluyen conciertos con la Orquesta Sinfónica de Bilbao o la Camerata Siglo XXI, además del lanzamiento y la gira por diferentes ciudades españolas de su nuevo disco, “Para Alicia, inspiración española”, un homenaje muy especial a la gran Alicia de Larrocha en el año del 90 aniversario de su nacimiento con música de Granados, Falla y Albéniz. www.judithjauregui.com
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