Karmele Aranburu y Mirentxu Purroy. Periodistas: En el periodismo actual falta formación, ética y verificación de fuentes, y sobran expertos en Wikipedia

2016-11-02

AGUIRRE SORONDO, Juan



Ambas eran periodistas en activo durante la Transición política. ¿Cómo enjuician hoy la revisión crítica que se está abriendo paso en torno a aquel periodo?

Karmele Aranburu (K.A.): A mí no me parece que exista un debate serio que haya puesto en solfa, haya analizado bien, la época de la Transición. Esporádicamente, cuando murió Suárez, ahora que no se puede conformar gobierno, sí han salido algunos comentarios... Pero ¿un análisis serio de lo que fue la Transición? Primero, me parece demasiado pronto; y segundo, no creo que haya estado en ningún momento en el debate social, me da la impresión.

Mirentxu Purroy (M.P.): Desde el punto de vista de la información, el único cambio que hubo importante era pasar de una dictadura con pensamiento único, sin libertad de expresión y sin libertad de información, a poder abrir la puerta prohibida, entrar y empezar a informar y a transparentar la realidad. Pero ¿cuál era aquella realidad? Una realidad completamente violenta, sostenida por las armas de un ejército, acompañada por millones de personas que durante 40 años mantienen un sistema porque de ello hacen un negocio. De ahí se hace un tránsito, que a eso le llaman Transición; en ese salto del franquismo al postfranquismo lo único que hace el establishment es pasarse de acera pero con todos los negocios, con todo el tráfico de influencias, con todo el botín que tenían que repartirse. Y a eso después le añades que realmente el tránsito fue un “memoricidio”, o sea impedir que se tuviera memoria de lo que había pasado, un punto cero, un cerebro plano. Y a partir de ese momento todavía no he oído en público, nunca, a nadie hacer una revisión de aquel pasado.

K.A.: Pero el “memoricidio” es cuestión de tiempo. A la larga puede costar mucho, lo estamos comprobando ahora con todos los restos de personas fusiladas en su día, pero a la larga llega. Pero en ese momento del postfranquismo, que evidentemente así lo fue y así lo denominas, hubo también agentes nuevos, hubo agentes nuevos en política que evidentemente tuvieron que tragar con muchas culebras o sapos si quieres, pero evidentemente se dieron pasos, eso no se puede negar.

M.P.: Eso no lo puede discutir nadie. Primero fue a golpes y con mucha violencia y muchos muertos el tránsito, o sea que tampoco fue una operación sencilla como se ha querido edulcorar y hacerlo tan suave y tan fácil. Y a las primeras elecciones fue una parte legalizada, otra parte no fue, poco a poco conforme se han ido incorporando y cuando ya se van dando saltos democráticos mayores es cuando ocurre el golde de Estado, el falso y cutre golpe de Estado, pero que mantiene un punto de no retorno al mismo punto que... Suárez había querido hacer una especie de reparto de poder desde el Estado a las autonomías, y se encargan de nuevo otra vez las armas y grupos de presión interesados en que eso no cuaje. Y creo que hoy estamos en el mismo punto de no retorno. Otra cosa es que hayan mejorado muchísimas cosas, solo faltaba, la vida cambia, si un niño tiene un año y después tiene 40, algo más ha tenido que transcurrir en su vida. Pero por hacer una síntesis un poco comprimida, yo es como lo veo, creo que falta ética para alumbrar lo que pasó entonces.

K.A.: Yo no sé si falta ética, quizás lo que necesitamos es juntar distintas perspectivas, distintas, muy distintas, para empezar a hacer esa pequeña historia de esas décadas. “A mí no me parece que exista un debate serio que haya puesto en solfa, haya analizado bien, la época de la Transición”.

¿Consideran que la calidad del debate público se ha empobrecido desde el final de la dictadura?

K.A.: ¿El debate público de las fuerzas políticas o el debate público de la sociedad? Porque suelen ir en paralelo pero no tienen porqué ser lo mismo. Y en ese sentido parece que todos pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor, y normalmente no suele ser así, aunque nos parezca. Si hablamos del debate público de la sociedad, pues es diferente, es diferente porque los tiempos son totalmente distintos: desde una efervescencia política en este postfranquismo que dio paso a la institucionalización de la actual Euskal Herria, Comunidad Autónoma, Navarra, a que entró el Partido Socialista en el Gobierno en Madrid... Es un debate muy diferente porque ahora la gente ya pasa... Por ejemplo, lo que está pasando actualmente con el Partido Socialista, ¿pues qué? Pues que la gente está centrada en sus problemas, que son muy muchos, estoy hablando de problemas fundamentalmente económicos. ¿Eso diluye el mensaje político? A lo mejor la palabra diluye no sea la más exacta, pero sí que digamos se asume de una manera totalmente distinta, porque a mí lo primero... “primum vivere deinde philosophari” y eso pasa aquí y en todos los sitios. Y en cuanto a la calidad de los mensajes de los partidos políticos, ha cambiado, no sé si ha ido a peor pero ha cambiado, antes había un mensaje político, un discurso político y ahora hay eslóganes políticos, esa es mi visión.

M.P.: Yo sin embargo encuentro que desde que se profesionalizó la política... Porque al principio todo el mundo era amateur, podías conseguir las fuentes directas a través del propio líder, del propio interesado. Después ya entraron los jefes de prensa, después ya te daban los discursos escritos, después prácticamente no te permitían hacer preguntas en las ruedas de prensa... Con lo cual dices: ¿cuál es la fuente directa de esa información y donde empieza lo público o donde empieza el interés de una línea para que esa sea la informativa? Desde el momento en que se profesionaliza, la opinión pública ya está muy muy mediatizada, muy mediatizada y muy dirigida por las propias fuentes, por las propias ideologías.

Respecto a la calidad o no calidad, depende de los líderes y depende ahora esencialmente de los gabinetes, y además de los gabinetes de los equipos de psicólogos, de los logopedas, de los de imagen... ¿qué es lo que se ve en el debate público? Bueno, a nivel de formas pues un espectáculo como el de Hillary Clinton frente a su contrincante Donald Trump, 100 millones de espectadores. Entonces, ¿qué queremos: debate público o debate televisado? Ahí podremos empezar a entendernos.

Respecto de la calidad de las personas, sí que verdaderamente retrata y dibuja y no se necesitan palabras cuando ves a un pobre líder de muy poca capacidad personal, de muy poca atractivo, de muy poca consistencia y de muy poca ética. Entonces tú ahí puedes hacer tu juicio de valor, pero eres un espectador desde fuera.

K.A.: Lo que pasa es que tú ahí, Mirentxu, has unido diversos aspectos que se podían diferenciar. Yo entendía el debate público como de cuál eran los elementos sobre los que se debatía en política y otra cosa son los medios de trasladar ese debate.

M.P.: Pero se debate de acuerdo a la actualidad de cada día y entonces ¿quién llega antes?, quien mejor lo sabe hacer o quien más contactos tiene o quien más medios de comunicación es dueño y propietario y entonces da sus exclusivas. Eso es un aspecto. Otro, la opinión, los articulistas, los editoriales, eso sería otra cosa, cuál es la calidad de los editoriales. A mí me parece que sí, que no se puede decir que cualquier tiempo pasado fue mejor porque no es cierto, muchísimas cosas han mejorado, otras ¿qué ha pasado?, sencillamente que se han hecho publicitarias y que ya no tiene que ver realmente los contenidos políticos, ideológicos y de valores con los eslóganes.

K.A.: Quizás el problema es que no hay discurso político sino que hay slogans, y hay slogansporque vamos a hacer una política minimalista donde yo me voy a sentir más cómodo, ydonde los protagonistas, los políticos —y ahí sí que podría estar de acuerdo contigo y con más de una persona—, su talla política y su talla personal digamos que dejan bastante que desear en comparación con los primeros políticos que lo fueron por vocación, no todos, porque algunos tenían ya un historial dentro de casa.

M.P.: Ahí entramos en un tema muy interesante que es el valor de las personas, los líderes, los carismáticos. En la historia de los pueblos siempre se produce de pronto periodos de históricos muy ricos porque confluyen cierto tipo de personalidades, por ponerte un ejemplo Juan XXIII con Kennedy o Jruschov, tres piezas que paran la III Guerra Mundial. Eran tres tipos, tres personalidades que influyen. En el Estado español, en la Transición, cuando empezó todo, sí que había unos personajes salidos de las universidades, no pasa solo ahora, con una cultura profundísima, con unos valores humanos tremendos, con una ética humana fenomenal. Después hubo un declive, un acomodo y en el acomodo de vez en cuando y muy de vez en cuando surgen talentos y valores que son un poco los que afloran. Pero ahí sí que se ha diluido muchísimo el liderazgo, ahora cualquiera lo lanzas y encima no solamente lo lanzas al estrellato sino que como si se le ocurra una imagen fija porque sostiene una mirada, no es la noticia el contenido ni el continente de un debate, sino la mirada fija que ha decidido alguien hacerlo publicitar. Entonces dices: ¿dónde está el valor?

K.A.: Pero luego también hay que ver cuánto tiempo va a durar. “Desde el momento en que se profesionaliza la política, la opinión pública ya está muy muy mediatizada, muy mediatizada y muy dirigida por las propias fuentes, por las propias ideologías”.

La prensa digital abre nuevas posibilidades a la profesión y a la comunicación. Pero ¿no se están sacrificando algunos valores considerados medulares del quehacer periodístico?

K.A.: La prensa digital está ahí y, como se suele decir, ha venido no solo a quedarse sino a desarrollarse muchísimo más. ¿Pros para lo que es mundo del periodismo? Muchos, evidentemente. ¿Contras? Pues muchísimos. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, me comentaba una conocida que había estado en un acto público en el que había muchos periodistas y me decía que no entendía como estaban tomando notas en lugar de estar sacando fotos para colgarlas inmediatamente en twitter. Y yo dije ¡ay mujer de dios, si para ti el periodismo es eso, apaga y vámonos! Y me parece que vamos en ese camino.

M.P.: Yo pienso que el periodismo siempre ha recibido muchas aportaciones: ha recibido la radio, ha recibido la tele y la prensa escrita... y cuando ha llegado la era digital todo el mundo decía va a acabar con la radio, la tele... Lo único que ha hecho es la aportación de la inmediatez, y una cosa grave para el periodismo que es que no verifica las fuentes. La prensa digital que no verifica las fuentes lo que hace es que te hace esclavo de un anónimo que se llama Internet que dirige la opinión. Entonces, la aportación que pueda hacer el periodista respecto a la prensa digital es desde su ética, o sea si hay un director que no le pide que verifique la información él no la verifica, con lo cual ¿quién informa? Pues Internet. ¿Quién es Internet? No se sabe, no contesta. Dirige la opinión mundial. A mí me parece que ese es el impacto que me parece que están dejando correr generaciones y generaciones que ya no consultan, que dan como si fuera la biblia sagrada un principio que es la esencia de la materia de un periodista que es la fuentes informativas, de dónde vienen, dónde está la verdad y qué pasa, cómo, cuándo y por qué.

K.A.: En eso desde luego vamos a estar totalmente de acuerdo, porque ahora, muy a mi pesar, en lugar de periodistas yo me encuentro con expertos en Wikipedia, y expertos en saber manejar un Google. Ahora, tener formación e información propias, una información de haber leído, de haber leído libros, de haber estudiado, está desaparecida. Yo me quedo alucinada con becarios y no becarios de ahora: los periodistas no saben escribir, no tienen ni idea de escribir y además es que no les importa no saber escribir. Entonces, si no tienes formación previa, si no tienes la curiosidad innata que tiene que tener el periodista, pero yendo a las fuentes pero a las de verdad no de las de Wikipedia, y si no tienes encima un mínimo de componente ético... pues, kontxo, apaga y vámonos.

M.P.: Bueno, eso igual no es específico del periodismo sino de toda profesión, es cómo tú estás y te sitúas en la vida de tu profesión, qué es lo que quieres hacer de tu profesión: algo muy rácano, algo muy vulgar, algo que te llene el bolsillo, algo que satisfaga la inmediatez de tu hipoteca o realmente es tu vida, es tu profesión, es tu proyección... Yo hablo desde el punto de vista que para mí el periodismo ha sido y sigue siendo mi vida y mi profesión a la que le he dedicado lo mejor de mí. Si encima encuentras herramientas nuevas... A mí me ha facilitado muchísimo el camino: de repente quieres hacer un trabajo de investigación y tienes mucho antes las fuentes y las estudias. Otra cosa es que no tiene la culpa las nuevas generaciones si el director o el medio para el que tú estás trabajando no te pide que mejores ni tu escritura, ni tu calidad, ni tus fuentes informativas, ¿quién es el responsable? Puedes ir tú libremente y ser un héroe y decir: me voy a otro periódico, que le van a hacer lo mismo,o a otro periódico digital, que le van a hacer lo mismo, o a otra tele, que le van hacer lo mismo. Entonces, ¿qué haces? Empiezas a coger la ola, que es lo único que se hace en la actualidad a través de las digitales, es surfear, surfear y surfear.

K.A.: Por eso yo reivindico al periodista, no al experto en Wikipedia. “Ahora, tener formación e información propias, una información de haber leído, de haber leído libros, de haber estudiado, está desaparecida”.

La era digital y global asiste al nacimiento, no sin resistencias, de un nuevo periodismo de investigación. ¿Cuál puede llegar a ser su alcance?

M.P.: El periodismo de investigación significa que se abren unas nuevas fronteras a los secretos oficiales. Lo que ha hecho ha sido abrir una puerta a la transparencia de todas aquellas instituciones del Estado, públicas y semipúblicas, que tienen que rendir cuenta de sus actos y de su trabajo y que se han valido siempre del secreto para no rendir cuentas a la sociedad a la que sirven y de la que viven. La investigación periodística ha sido siempre un arma muy importante, de hecho fue Washington Post con sus periodistas a la cabeza los que hacen caer a un presidente de Estados Unidos como Nixon, ¿no? Inglaterra y el mundo anglosajón tienen una trayectoria de periodismo de investigación muy importante. Y en países de libertad de prensa tan fuerte y tan ejemplares como Noruega o Dinamarca es algo cotidiano. Pero lo novedoso ha sido el consorcio mundial de periodistas de investigación que siguen la pista a determinadas informaciones. Antes trabajabas solo pero ahora trabajasmundialmente en cadena. Lo curioso para mí es que esta investigación que levanta todos los secretos de los hacedores de la guerra, de los negocios, de los negocios de los bancos, de quién es quién en los bombardeos de Irak, quién mueve las armas, dónde están los negocios de las burbujas... Cuando te lo pueden revelar y el mundo ha dejado de estar sin secretos lo que se ha hecho ha sido perseguir al mensajero, como siempre una y otra vez. Y lo que se ha comprobado dentro de este consorcio internacional de información es que empieza por lo local. Por ejemplo, Roldán es tu vecino, vive en tu urbanización, le sigue la pista un periodista pero resulta que eso que queda así en pequeño, no, está conectado con Noruega, con Irlanda, con Escocia, con Australia... Y de pronto, dices ¡cómo, pero si tiene un negocio allí!, se le sigue la pista. Pero ¡cómo si han construido con tal!, quién es el tal, pues es el gobernador de Alabama por ejemplo, y de repente se hace la red. Ahí es donde he comprendido cuando mejor lo importante que es estar bien organizado informativamente y en red, porque lo que tú no puedes hacer lo hace tu compañero, la puesta en común es instantánea y cuando ya tienes la verificación de todos los datos eso es una bomba.Y a eso es a lo que no están dispuestos. No se consentirá, todavía no les ha dado tiempo, pero tardarán muy poco en que se impida que realmente esa puerta abierta a la información y a la claridad sea posible.

K.A.: Cuando has dicho “cuando tienes la confirmación”, efectivamente, no nos olvidemos de ese dato, cuando tengas la confirmación, cuando hayas contrastado bien la información. Ahora, ¿cuál es el nexo, el interés común de esa asociación internacional de periodistas de investigación? Pregunto porque yo lo desconozco. Porque también podrías preguntarte: a lo mejor tienen un interés en común muy determinado y no demasiado confesable, o perfectamente confesable, no lo sé, pero desconozco la naturaleza. Y segundo, me has puesto ejemplos de periodismo con mayúsculas. ¿Las posibilidades digitales con un periodismo con mayúsculas? Impresionantes, ilimitadas.

M.P.: Hombre, hasta lo que yo conozco, el consorcio internacional de periodista es gente que estaba deseando colegiarse en algo que pudiera defender lo que no puede informar en su periódico, y hacer fuerza. Diríamos que es como una especie de asociación en la que ha confluido realmente el interés informativo de gente concienciada. Tampoco puedes poner la mano en el fuego de que también haya gente interesada en querer meter mano... Como yo misma puedo tener mis preferencias, me gustaría meter la mano a la familia Franco, qué ha hecho con toda una fortuna que ha conseguido de los demás, y dices “me gustaría que hubiera más gente que estuviera interesada en eso y aportara más datos y poder construir una historia”. Esa puede ser mi preferencia, no estoy libre, no estoy limpia de que sean mis preferencias informativas también las que me puedan inclinar a investigar una zona más que otra. Pero dentro eso, dentro de la libertad que tú puedas tener tus propias preferencias,a mí me parece que es muy plausible esa tarea que están haciendo: abrir, la transparencia, hacerlo respirable y que sepa aproximadamente la gente quién decide la guerra, porqué mata fulano, porqué construye este negocio este, y qué es lo que están haciendo con las instituciones oficiales que se benefician del interés político y de los impuestos de la gente. Entonces, es algo que se le debe de devolver a la gente, claridad y respeto. “El periodismo de investigación lo que ha hecho ha sido abrir una puerta a la transparencia de todas aquellas instituciones del Estado, públicas y semipúblicas, que tienen que rendir cuenta de sus actos y de su trabajo y que se han valido siempre del secreto para no rendir cuentas a la sociedad a la que sirven y de la que viven”.

¿Qué le dirían a un/a joven que esté pensando en dedicarse a la profesión periodística?

K.A.: Yo no voy a decir que es lo que le diría porque lo he dicho muchas veces, se lo he dicho a mucha gente porque por mi trabajo he tenido la ocasión de tener muchos becarios pululando alrededor mío: que por favor está a tiempo de dejarlo, está a tiempo de poder estudiar otra cosa. ¿Y porqué lo digo? Porque tienes que tener tan claro que quieres ser periodista, pero periodista vocacional... Tienes que estar dispuesto a sacrificar muchísimas cosas, sacrificar por ejemplo el no tener un puesto de trabajo digno, ¡prepárate a eso! Segundo, ¿estudiar la carrera de periodismo, “Comunicación” que le llaman ahora porque le han querido cambiar de nombre porque el otro estaba demasiado devaluado? No. Estudia cualquier otra cosa, algo que te forme de verdad y luego ya podrás informar con un pequeño reciclaje del lenguaje periodístico, y poder informar sabiendode lo que estás hablando y no encontrarte con casos que me he encontrado yo, no ya con el tópico de que son periodistas y no leen nunca un periódico, es que les importa un comino lo que está pasando a su alrededor. Entonces, ¿para qué quieres ser periodista? ¡Cambia de profesión, hombre!

M.P.: Yo sin embargo les diría que se tomaran muy en serio y que disfrutaran la profesión porque tienen en sus manos una materia prima esencial, importantísima que es la información, la noticia, el comunicarle a la gente lo que pasa, dónde pasa y cómo pasa. Y eso que lo administrara como lo que es, un derecho de la sociedad, un derecho de las personas a estar informadas. Para que pueda ejercer esa profesión le pediría honradez, que fuera una persona honesta, limpia y que verificara siempre las fuentes. Pero también me parece que es una de las profesiones más hermosas y más interesantes que yo he conocido, independientemente de lo mal pagado que es, de lo que se está machacando a la profesión ahora, que es casi tan degradante que efectivamente eso clama al cielo, no tengo palabras. Pero quiero separarlo respecto a lo que uno siente que es el camino de su vida, y entonces en ese sentir que es vocacional sí que creo que hay que administrar con absoluto respeto esa materia tan importante, donde tú asistes a actos donde la gente no está y tienes el deber de contar lo que tus ojos ven y lo que tú has sentido con integridad. Y siempre, siempre verificando las fuentes y no dejándose avasallar, ni ser un esclavo y reivindicar que donde está la información y la verdad por ahí no pasan ni el director, ni el mandarín de turno, ni la ola que llega de repente y que puedas resistirlo, porque la dignidad nos hace libres, y la libertad sigue estando en tus manos.

K.A.: Yo rubrico de pe a pa todo lo que has dicho pero te mueves en unos parámetros muy idealistas. La realidad hoy por hoy del periodismo, hechas algunas excepciones que evidentemente las habrá, es la que es: tú te debes a la política editorial de tu director o del consejo de administración, no tienes tiempo para investigar, no tienes tiempo para, a lo mejor, comprobar, confirmar alguna información que la tienes todavía un poco “kili-kolo”, tienes que hacerlo inmediatamente, ya, y además antes de escribirlo, si eres de prensa escrita, tienes que colgarlo en la red.

M.P.: Claro Karmele, pero es el signo de los tiempos. Ahora lo que me llama poderosamente la atención es el conformismo social y ético del famoso discurso público, político, que es lo que se hace. Cómo se puede dar por bueno y por estable que la gente viva en la miseria con sueldos de miseria, y que la gente, lo mismo da cualquier profesión —yo conozco cantidad de arquitectos que estánen Alemania, enfermeras y médicos que están en Inglaterra—, y dices: ¡a ver, algo pasa aquí! Entonces, esa miseria, ese miseriar el sueldo, la dignidad de la persona es algo que es de principio. Entonces, no es de profesiones, que es el mundo que estamos haciendo. Les aconsejaría sin más, para no irme por otro lado, que fueran lo más honestos posible con su propia conciencia y eso les hará libres.

K.A.: Que tengan muy claro que les gusta el periodismo, pero muy muy claro. “Tienes que tener muy claro que quieres ser periodista, pero periodista vocacional... Tienes que estar dispuesto a sacrificar muchísimas cosas, sacrificar por ejemplo el no tener un puesto de trabajo digno”.

Euskadi inaugura un nuevo tiempo político: ¿cómo valoran la reorientación de los ejes históricos que parece estar produciéndose?

K.A.: Bueno, que parece que se está dando, y subrayo lo de “parece”. Yo soy de las de “vamos a esperar un momento”. Efectivamente ha emergido una fuerza, Podemos, con una fuerza increíble. En estas últimas elecciones autonómicas hemos visto que no era... ¡quieto toro, quieto toro! El Partido Socialista está como a punto de desaparecer, démosle tiempo a reaccionar que buena falta le hace. Y aquí el que aguanta de verdad es el Partido Nacionalista Vasco. En el postfranquismo que denominas tú la Transición, antes de la Guerra Civil y ahora, ha tenido la virtud, la virtualidad, la capacidad, el poderío que diría un andaluz de estar ahí encima del machete. Con poder en el Gobierno, diputaciones, ayuntamientos, en épocas horribles económicamente hablando, no hablemos de la década del acero, me estoy refiriendo evidentemente a los años de ETA. Ha tenido la capacidad de estar ahí. La izquierda abertzale: ¿quién nos hubiese dicho hace un año que le íbamos a oír a Arnaldo Otegi decir al PNV: “Oye, piénsatelo bien porque a lo mejor podemos hacer los dos juntos muchas cosas?”. Nadie. Tiempo, ¿eh?, un poquito de tiempo.

M.P.: No tengo certeza ninguna de que los ejes se vayan a cambiar porque, has apuntado al Partido Nacionalista Vasco y desde que Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco hace más de un siglo y su objetivo era la independencia y la patria de los vascos, estamos en el mismo sitio o parecido. Y durante 100 años y durante toda la Transición han nacido muchos partidos y han muerto muchos partidos, los ejes no se han movido, entonces sí que está muy claro que hay una estación de ida y vuelta, ida y vuelta, ida y vuelta en el mismo rail. No tengo certeza de que se va a mover nada de ida y vuelta, más que mejorar la cotidianidad, igual, igual que uno mejora su alimentación, su casa y cambia los muebles y decora la casa y la pinta... No creo que haya posibilidad alguna de que la estación término no sea la misma en un solo carril ida y vuelta.

K.A.: Estamos de acuerdo. “No tengo certeza ninguna de que los ejes se vayan a cambiar porque, has apuntado al Partido Nacionalista Vasco y desde que Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco hace más de un siglo y su objetivo era la independencia y la patria de los vascos, estamos en el mismo sitio o parecido”.

Se cumplen 80 años del comienzo de la Guerra Civil y un lustro del final de ETA. ¿Sabremos construir una memoria colectiva para las nuevas generaciones?

K.A.: Por supuesto que lo vamos a hacer, y lo vamos a hacer porque es que no hay otra. Vivimos mirando hacia delante, de vez en cuando echas un vistazo al pasado pero no demasiado porque batallitas de la mili, a mí cuando me las contaban aguantaba la primera vez, y ahora qué voy a decir a mis hijas o a mis nietos si algún día los tengo, cómo corríamos delante de los grises o de la Guardia Civil, ¿para qué? Eso una vez y no más. Y por supuesto que la historia de este país ha estado llena de mucho sufrimiento y cada uno escribirá su sufrimiento, lo querrá reflejar como quiera, pero esas historias irán en paralelo y podremos darles una lectura conjunta. Es decir, no nos vamos a quedar con una historia oficial, sino podremos quedarnos con las historias. Y por supuesto que sí, ¡cómo vamos a decir que no!

M.P.: Después 80 años de silencio público y de injusticia tremenda, con una violencia inusitada desde el origen y una réplica también injusta e imperdonable de ETA, no creo que a las nuevas generaciones les tenga que escribir nadie la crónica ni oficial ni no oficial, porque significaría eso que cada cual no es capaz de responder de sus propios actos y escribir su propia historia. Estamos llenos de historias falsas, por poner un ejemplo, la persecución de las brujas en los akelarres vascos, la historia oficial después de 500 años era falsa. Entonces, no hay que intentar escribir crónicas oficiales para los demás, hay que ser... y aquí me sale la periodista, la crónica más sucinta e informativa y verdadera que sea posible para que cada cual se responsabilice de sus propios actos, de su propia vida y de su propia opinión. A mí me parece que eso es edulcorar y además dirigir lo que luego puede demostrarse que es falso, porque además no hay una única crónica, no hay una sola versión oficial y a mí me parece que eso es erigirse en cazador y repartidor de carnés de buena, de mala conducta, de brujos, no brujas, a mí me parece que son siempre intentos de oficializar lo que corresponde a la vida personal de cada generación que tiene que escribir su propia etapa y su propia historia y la actual tiene que escribir la suya.

K.A.: Precisamente porque no puede haber una historia oficial y menos en el sentido que la hemos conocido nosotros,cada uno va a tener su historia, va a contar su historia y tendremos la oportunidad de escuchar las historias, tú la mía y yo la tuya... Pero lo que hemos visto en 80 años y en los últimos 40 también.

M.P.: Es evidente, es evidente.

K.A.: Y hemos visto cosas durísimas.

M.P.: Por eso te digo que no creo que haya que construir ahora, de repente, de buenas a primeras... A alguien que se erige, no sé, en mentor, en inquisidor... Y dices ¡a ver!

K.A.: No existen historias oficiales, existen las historias, las vidas de las personas, y eso para adelante.

M.P.: Yo digo información, información, información y crónica libre, investigación, ventilación, transparencia, puertas abiertas y sin fronteras.

K.A.: Eso significa mirar para adelante y eso significa, sí, hacer una sociedad cohesionada.

M.P.: Sí, pero de esa manera. Mirentxu Purroy y Karmele Aranburu.Mirentxu Purroy Periodista dedicada a la informaciónen prensa escrita, radio, cine y televisión. Fundadora y directora del semanario “Punto y Hora de EuskalHerria” y directora del diario “Egin”, es autora de las películas: “El Silencio de los Inocentes” y “Detrás del tiempo” y de numerosos documentales. Ha dirigido el programa de actualidad e investigación periodística “Mundo.hoy” en Euskal Telebista.

Karmele Aranburu Periodista. Responsable de Informativos en Radio Popular / Herri Irratia (1977-2009). Directora de Comunicación de los Cursos de Verano de la UPV/EHU (1994-2016). Coordinadora de contenidosinformativos de Euskadi Irratia (2010-2013). Columnista de prensa (El Mundo del País Vasco, El Diario Vasco).
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