TransisLab, un laboratorio vivo para afrontar los retos transfronterizos

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06/16/2025

TransisLab, un laboratorio vivo para afrontar los retos transfronterizos

TransisLab sigue dando pasos para consolidarse como un Living Lab de referencia en el espacio transfronterizo de Euskal Herria.

Tras una primera fase dedicada a poner en marcha los proyectos piloto, el laboratorio entra ahora en un momento clave: la transferencia y capitalización de lo aprendido. Este avance supone un hito en su evolución como ecosistema de innovación social, capaz de articular respuestas colectivas a los grandes retos de las zonas rurales. Con una sólida base experimental, TransisLab se perfila como una plataforma estructural que conecta necesidades locales, conocimiento compartido y políticas públicas transformadoras.

Innovación colaborativa ante los desafíos transfronterizos

La innovación social y territorial está evolucionando hacia modelos cada vez más colaborativos y conectados con la realidad cotidiana. En este contexto, los Living Labs se han consolidado como espacios fundamentales para afrontar retos complejos a través de procesos participativos que involucran a la ciudadanía, las administraciones, el ámbito académico y el sector privado. TransisLab, enmarcado en la dinámica europea de programas como Interreg, aspira a repensar el futuro del territorio transfronterizo desde la intersección entre innovación, cohesión territorial y participación activa.

Los Living Labs son ecosistemas de innovación abierta centrados en las personas, donde se diseñan, prueban y validan soluciones en contextos reales. Su metodología de cocreación integra la investigación con la vida diaria, implicando directamente a todos los actores del territorio. Impulsados por la red europea ENoLL, estos espacios promueven una innovación más inclusiva, flexible y orientada a resultados concretos para las comunidades locales.

En Euskal Herria, este enfoque cobra especial sentido: se trata de un territorio dividido administrativamente, pero unido por lazos sociales, económicos y culturales. La cooperación transfronteriza permite pensar el futuro de manera conjunta, superando los límites estatales. Así, los Living Labs encajan a la perfección en el programa Interreg, cuyo objetivo es fomentar la innovación y la cohesión regional mediante proyectos colaborativos. Su potencial para abordar el reto demográfico, impulsar la transición ecológica y digital, o fortalecer los vínculos entre comunidades vecinas, los convierte en piezas clave de la agenda europea.

Un ecosistema para experimentar, aprender y transformar

En su primera convocatoria, TransisLab se ha centrado en la fragilidad de quienes viven en entornos rurales, analizando esta realidad desde múltiples dimensiones: social, económica y territorial. Tras año y medio de trabajo, el proyecto ha superado ya su ecuador y todos los pilotajes están en marcha, lo que ha permitido generar aprendizajes valiosos y avanzar en la consolidación del modelo. A raíz del último encuentro, se ha abierto un proceso de diseño activo para dar forma al laboratorio desde una perspectiva integral, abordando su estructura de gobernanza, los servicios que ofrecerá, su viabilidad económica y las fases de implementación.

En cuanto a la gobernanza, se está configurando un modelo participativo que involucre a los distintos agentes del territorio en la toma de decisiones: administraciones locales y comarcales, universidades, asociaciones, actores económicos y representantes de la ciudadanía. El objetivo es crear un sistema de gestión compartido que equilibre el liderazgo institucional con la apropiación social del proyecto.

Respecto a los servicios, el Living Lab desarrollará herramientas específicas para diagnosticar la vulnerabilidad de la población rural en ámbitos como la despoblación, el acceso desigual a servicios o el envejecimiento. A partir de estos diagnósticos, se pondrán en marcha procesos de acompañamiento para canalizar iniciativas transformadoras, promoviendo su escalabilidad a otras zonas rurales mediante metodologías replicables. Además, el laboratorio busca no solo corregir carencias, sino también activar las capacidades locales y fortalecer el capital social del territorio.

En el plano económico, se están explorando diversas vías de autofinanciación que combinen la prestación de servicios a entidades públicas y privadas, la participación en programas europeos y la creación de alianzas con actores locales. La meta es que el Living Lab evolucione hacia una estructura sostenible, capaz de sostenerse gracias a su utilidad, legitimidad social y capacidad de movilizar recursos diversos.

En los próximos meses se desarrollarán las primeras propuestas de organización, una etapa clave para consolidar un marco operativo robusto que permita, en una segunda fase, extender el modelo y evaluar su impacto en cohesión social, inclusión territorial y resiliencia comunitaria. El próximo 20 de noviembre se celebrará en Ficoba una sesión de trabajo con los socios del consorcio, en la que se compartirán los avances en el diseño del Living Lab y se contrastarán las primeras propuestas metodológicas. Será un momento decisivo para seguir afinando el modelo en un entorno colaborativo.

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