Un pueblo muy católico, los poetas clérigos del País Vasco agradecieron la restauración de la Iglesia por Bonaparte, pero al estar situados en la frontera con España, el País Vasco padeció las guerras de Napoleón: al luchar Wellington y Soult por el país, los vascos sufrieron un éxodo hacia los hostiles vecinos gascones, y al retornar a sus hogares encontraron su casas, a menudo destruidas, por tanto, los poetas populares vascos escribieron contra Napoleón.