La crisis foral vasca se había iniciado 15 años antes de la entrada de Napoleón en España en 1808. En la Asamblea de Bayona convocada por éste último para dar a conocer su proyecto de Constitución para España, los diputados de las cuatro provincias vascas argumentaron y maniobraron hábilmente en pro del mantenimiento de los Fueros y de la exención de la nueva Constitución, consiguiendo que Napoleón, en el artº 144, mantuviera el régimen político vasco y aplazara su modificación o reforma.