J. J. Rousseau, encargado de la redacción de los proyectos de Constitución tendientes a restablecer la soberanía y a garantizar la libertad en Córcega y en Polonia, tras liberarse de la ocupación extranjera, basaba su planteamiento constituyente en la preservación de la identidad de las sociedades implicadas. Para él, la democracia y el respeto por las culturas específicas son indisociables y deben ser tenidos en cuenta a la hora de diseñar las instituciones.