José Sanmartín: "El conocimiento será la principal fuerza que mueva al ser humano"

2001-03-23

SALA, Teresa

Elkarrizketa: José Sanmartín José Sanmartín, Director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Catedrático de Lógica y Folosofía de la Ciencia de la Universidad de Valencia "El conocimiento será la principal fuerza que mueva al ser humano" * Traducción al español del original en euskera Teresa Sala No es tarea fácil resumir en unas cuantas líneas la carrera de José Sanmartín, un hombre que ostenta al mismo tiempo los cargos de Director de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Valencia, Director del Instituto de Ciencia y Sociedad del Organismo Público Valenciano de Investigación, ente en el que también trabaja como Coordinador del área de Humanidades, Director del Instituto de Investigaciones sobre la Ciencia y Tecnología (INVESCIT), ex Vicepresidente del European Association on Society, Science and Technology (ESST) de Bélgica, y Director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Lugar, este último, desde el cual nos obsequió con una enriquecedora conversación. A lo largo de su dilatada trayectoria profesional, José Sanmartín ha trabajado en múltiples organismos y ha ocupado varios cargos, entre los que cabe destacar el de Investigador de la Fundación Alexander von Humboldt (1974 76, 1986) en la Escuela Técnica Superior de Aquisgrán (Aachen) y en el Instituto Max Planck en Seewiesen, o el de Director del Proyecto TEMPUS (Teaching Social Assessment of Science and Technology) de la UE (1991 94) y Presidente de la Society for Philosophy and Technology (EE.UU.). A sus espaldas quedan más de setenta y cinco publicaciones, cinco libros y monográficos, y un sinfín de compendios, seminarios y monografías que avalan a este estudioso como una de las personalidades más destacadas del panorama científico español y europeo. Desde el punto de vista científico y tecnológico, ¿Cuál le parece a usted que ha sido el legado del siglo XX? En mi opinión, el legado más importante es aquel que tiene que ver con el desarrollo de potentes tecnologíasbiológicas, y, muy en particular, el relacionado con las tecnologías desarrolladas en el marco del Proyecto del Genoma Humano. Éstas últimas están permitiendo el desarrollo de una medicina de cuño absolutamente nuevo: el desarrollo de una medicina predictiva. ¿Será esta nueva medicina una de las herencias más destacables para los hombres del futuro? Sin ninguna duda. Creo que, desde un punto de vista científico y tecnológico, el siglo XX ha vivido dos épocas claramente diferenciadas. La primera mitad de ese siglo ha estado dominada por los desarrollos de la física. La segunda mitad, sin embargo, se ha caracterizado por un desarrollo espectacular de la biología. En ese desarrollo ha jugado un papel muy importante la investigación realizada sobre el genoma humano. Hoy sabemos ya cuáles son y en qué orden están los tres mil millones (nada menos) de pares de bases que componen nuestro genoma. Y tenemos identificados cada vez más genes. Podemos así diagnosticar muchas enfermedades hereditarias, incluso, decenas de años antes de que a un individuo le aparezcan los primeros síntomas. Como le decía, estamos asistiendo al nacimiento y desarrollo de una verdadera medicina predictiva. ¿Qué personajes destacaría por su influencia máxima en el siglo XX, y cuáles habría que desterrar? Habría que desterrar a aquellos científicos que de un modo u otro pusieron sus desarrollos al servicio de ideologías destructivas. Creo que el prototipo de este tipo de científico es Joseph Mengele, el genético nazi de tan infausto recuerdo. Son muchas las personalidades que habría que destacar. Yo mencionaría a Watson y a Craig Venter, por sus contribuciones a la biología. El primero, como usted sabe, es coautor del modelo de doble hélice para el ácido desoxirribonucleico. Venter, por su parte, ha sido el primero en secuenciar por completo el genoma del ser humano. En el campo físico creo que nadie es comparable a Albert Einstein, aunque me gustaría reservar un lugar especial a Werner Heisenberg,presidente de la Fundación Alexander von Humboldt, en la que yo trabajé. Creo que su aportación a la cuántica es muy memorable. ¿Qué opinión le merece el fenómeno de la Globalización? Creo que, como todo en la vida, la Globalización también tiene un haz y un envés. Opino que la cara positiva de la Globalización puede ser mucho mayor que la cara negativa. Especialmente en lo que significa la posibilidad de estar inmerso en la aldea global creada por los nuevos medios de comunicación e información. Los países en vías de desarrollo o subdesarrollados pueden beneficiarse grandemente de esta nueva aldea global. Obviamente, la Globalización va más allá de la aldea global del conocimiento. Pasa también por la esfera del comercio, y en este contexto puede tener efectos positivos y negativos. Buena parte de esos efectos negativos se deben a la irrupción de las organizaciones transnacionales de delincuencia organizada en la red. Estas organizaciones han encontrado en la red un instrumento idóneo, en especial, para el blanqueo de capitales a un costo bajo. Aunque parezca un tópico, a su juicio, ¿cuáles son los retos que tendremos que afrontar en este nuevo siglo? Hemos empezado el siglo XXI con algo tan íntimo como la ruptura de la frontera nuclear de las células. Al mismo tiempo hemos empezado a bucear en el genoma, la esfera más privada del ser humano, y estamos descubriendo nuevos genes, que ya sabe usted que son como las oraciones con las que está escrito el libro de la vida. Teniendo esto en cuenta, opino que los problemas más graves que van a ir surgiendo son los referentes a la utilización de los conocimientos adquiridos en esta área con fines discriminatorios. Conocer que un individuo va a desarrollar en el futuro una enfermedad hereditaria incurable o que tiene una predisposición hereditaria a desarrollarla puede traducirse en su discriminación sanitaria, educativa, laboral... Frente a esta posible discriminación por razones de tipo genético, es necesario promover elanálisis y el debate social, y las leyes y normas pertinentes. ¿Serán la ingeniería genética, y los TCI (Tecnología, Comunicación, Información) las ciencias del siglo XXI? Creo que de la confluencia de las tecnologías de la información y de las tecnologías génicas es de donde van a surgir los grandes desarrollos de este siglo. En estos momentos se están impulsando ya nuevas tecnologías de diagnóstico génico de última generación que nacen de esa convergencia. Se trata de los llamados biochips. A un costo baratísimo, los biochips posibilitan el sondeo rápido del ADN de un individuo en busca de los trastornos hereditarios y predisposiciones hereditarias que pueda padecer. Permiten, entre otras cosas más, el desarrollo de los medicamentos específicos que ese individuo necesita. El biochip es la base de una farmacopea a la carta: frente a la producción de un mismo medicamento para todo un grupo de pacientes se impulsa el medicamento para una persona en particular. Estamos casi al principio del camino, pero el futuro parece muy prometedor a este respecto. ¿Qué lugar ocupará la ecología? Todo lo que acabo de comentar tiene un grave problema de fondo: El medioambiente. No debe perderse de vista que la amplia mayoría de las aplicaciones tecnológicas tienen impactos sociales y medioambientales. En ocasiones, esos impactos pueden ser profundos. Piense, por ejemplo, en la aplicación de las tecnologías nucleares para la producción de energía o los casos más recientes de las tecnologías alimentarias. Las tecnologías de nuestro tiempo no sólo están añadiendo artefactos al medioambiente, como la hacía la mecánica tradicional. Las tecnologías de hoy son principalmente sintéticas: tienden a sintetizar moléculas o incluso, organismos vivos completos que, hasta ahora, parecía que sólo la naturaleza podía producir. En definitiva, las tecnologías de hoy no sólo intervienen en los procesos naturales; tienden, incluso, a sintetizar la misma naturaleza, rompiendo los límites entre lo naturaly lo artificial. Eso las hace especialmente peligrosas desde un punto de vista medioambiental. Pero, ante el peligro ni hay que esconder la cabeza como la avestruz, ni hay que deslizarse de inmediato por la senda del catastrofismo. Hay que enfrentarse al peligro con procesos racionales de prospectiva y evaluación de impacto. Y, desde luego, tomarse en serio la puesta en práctica de los resultados de esa evaluación. ¿Encontraremos en las ciencias aplicadas la solución a los problemas materiales que conocemos? Creo que solucionarán algunos problemas, pero inevitablemente y como ha sucedido siempre, aparecerán otros, quizá más graves. ¿Cuáles serán las principales fuerzas que moverán al ser humano? En este nuevo siglo la principal fuerza será, sin duda alguna, el conocimiento. ¿Qué papel ha de jugar la educación de los ciudadanos y la participación de éstos en acuerdos que les conciernen? La importancia de la educación será total. Dado el enorme poder que los desarrollos tecnológicos están teniendo y van a tener en el futuro, es necesario que los ciudadanos encuentren vías de participación crítica pero formada, que les permita hacerse oír en los ámbitos de tomas de decisiones. Yo soy partidario de que se arbitren mecanismos de verdadera participación democrática, a través de los cuales se propicie y se encauce un debate social en torno a los grandes temas. Y los desarrollos tecnológicos lo son. Creo que hay que arbitrar mecanismos a través de los cuales el Ejecutivo, el Legislativo, y el Judicial se dejen asesorar, para que tengan conocimiento de lo que la ciudadanía tiene que decir acerca de los desarrollos científico técnicos. A esto se le llama "proceso de evaluación social". ¿Será la inmigración un problema o una riqueza para Europa? ¿Podemos hablar de tolerancia, de exclusividad de rechazo al extraño, o de integración? La inmigración debería ser fuente de riqueza. Yo soy absolutamente partidario de que no haya más fronteras que las estrictamente necesarias. Creofirmemente que en estos momentos la inmigración es necesaria para Europa, como en su día lo fue para Estados Unidos. La inmigración en Europa debería ser una gran fuerza de enriquecimiento de todo orden, desde el económico hasta el cultural, pasando por el biológico. La mezcla de etnias o razas es la fuente de la fortaleza biológica. La endogamia para favorecer individuos biológicamente puros a lo que lleva en realidad es a convertir al grupo en un saco de enfermedades hereditarias. ¿Seremos en este siglo más competitivos? Es obvio que la competitividad va a seguir presente entre nosotros. Una dosis adecuada de competitividad es buena. Demasiada, obviamente, no. Convendría contrapesarla, en cualquier caso, con un cierto altruismo. Lo que ahora mismo me parece que está sucediendo es que el altruismo que se practica nace de un fondo egoísta: se coopera altruistamente para incrementar la competitividad. ¿Con qué tipo de paradojas nos enfrentaremos? ¿Seremos capaces de vencerlas? Puede ser que en una sociedad del conocimiento como la que se está construyendo se reproduzcan distingos, ya no de clases, sino de grupos, según el mayor o menor acceso que a ese conocimiento se posea. Puede llegar a suceder que las tecnologías que uniformizan y ponen el conocimiento a disposición de gente muy dispersa y diferente generen la aparición de grupos o colectivos descolgados de la sociedad del conocimiento. Añádale a ello la posible discriminación por razones de tipo genético. ¿No cree que frente a la gran capacidad técnica que se posee hay pocos proyectos humanos e ideológicos? Evidente. Estoy totalmente de acuerdo. Por eso es necesaria una evaluación social de la tecnología, porque la evaluación social se hace teniendo en cuenta proyectos de desarrollo humano, valores, etc. Estamos en una sociedad en la que, por desgracia, el Humanismo pesa cada vez menos, y esto a la larga podría perjudicar el propio desarrollo científico técnico. ¿Se debe hacer todo lo que técnicamente es posible?Es importante que haya marcos éticos, sociales y legales donde se inscriba la acción, sobre todo la acción delicada. Y esta no es otra que la acción de ciertas tecnologías que tienen gran potencialidad y que por lo tanto comportan riesgos severos. Desde luego, no se debe hacer todo lo que técnicamente es factible, sino lo que socialmente sea adecuado. Las normas y los valores, más grandes dosis de sentido común, deben poner límites a la tecnología. Fotografías: Páginas web Generalitat Valenciana y Diario Médico Euskonews & Media 116.zbk (2001 / 3 / 23 30) Eusko Ikaskuntzaren Web Orria
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