Urteko galdera

Arantxa Ugartetxea Arrieta / Pedagoga

2020/07/28

Arantxa Ugartetxea Arrieta / Pedagoga

A los desaharrapados del mundo
y a quienes; descubriendose en ellos;
con ellos sufren y con ellos luchan.

(Paulo Freire, dedicatoria de “Pedagogía del oprimido”)

Hoy después de muchos años deseo enarbolar esta dedicatoria porque es la que verdaderamente me interpela. Yo en la actualidad no pertenezco al mundo de los desharrapados pero vivo arropada por ellos durante muchos años. He descubierto su ignorada sabiduría después de haber sido inconsciente muchas veces de que en la pobreza y en la miseria existen conocimientos reales, a veces extraordinarios, pero imposibles de ser patentados como tales por la excluyente clase intelectual.

Con campesinos y campesinas en la vereda de La Palma-Cite (Santander) Colombia.
Entre los adultos se encuentran mis primeros alumnos y alumnas del grupo de alfabetización.

Considero necesario tener en cuenta a la hora de vislumbrar nuestro sistema educativo cómo históricamente muchas veces fuimos y somos excluidos de nuestra identidad personal y por supuesto social, prohibidos de hablar nuestra lengua y considerados no aptos y aptas para alcanzar el conocimiento desde nuestra propia cultura, sintiéndonos también desharrapados y desharrapadas. Nada mermó ni merma nuestra inteligencia porque a la vista está que la sabiduría puede expresarse de mil maneras aunque la autoridad o el autoritarismo  de turno, intente apoderarse de ella diciendo quién sabe y quién no.

Crear y sobrevivir al margen de una sociedad excluyente no merma la inteligencia sino el poder llevarla a la práctica y las personas que lo logran resultan extraordinarias por el cómo y para qué lo hacen. Descubrirnos en ellos y ellas es hasta hora el trabajo que sigue estando pendiente en el día de hoy como si fuera un auténtico quehacer necesario al conocimiento tan selectivo y competitivo que vivimos con carta de soberanía, como si la formación personal consistiera en acumular sabidurías exclusivamente técnicas, olvidando o descuidando aquello que no nos permite vivir en plenitud.

Hay un aspecto en nuestra existencia actual preocupante a nivel general que deberíamos destapar para analizar a la luz del conocimiento en el ejercicio de la educación y es el hecho de la práctica casi normalizada de usufructuar una desinformación histórica que deforma la actualidad. La manipulación informativa está a la orden del día y al alcance de muchas manos comparada con épocas anteriores. Considero que en ocasiones la desinformación no nos deja ver y lo que es peor poder vivir como corresponde. Urgen espacios, tácticas y pautas didácticas que nos ayuden a reconocer la ciencia y sus verdaderas fuentes así como los valores humanos insertos en ellas para de este modo lograr  una mejor educación integral sin que tengamos que estar constantemente padeciendo una especie de disección de conocimientos como si no pertenecieran al mismo cuerpo, convirtiéndola en una práctica realmente enfermiza o endémica.

Esta dedicatoria magistral del pedagogo brasileño tiene plena actualidad. Mientras no nos descubramos en ellas y ellos, es decir en esta verdadera pornografía mundial (como denominaba Paulo Freire la hambruna, la miseria y la pobreza mundiales), estaremos potenciando una educación en la que el sujeto no es gestor de su propia educación, los educandos y las educandas seguirán siendo objetos pensados y no pensantes, dóciles escuchadores y escuchadoras de la palabra del educador o educadora, seres sin opinión, sin palabra, sin acción propia, sin identidad personal y cultural. El saber no tendrá autoridad y profesionalidad será un puro ejercicio de su funcionalidad.

Con el profesorado de la escuela Nuevo Chile de Santa Fe de Bogotá-Colombia
Escuela construida por un grupo de ciudadanos en terreno ocupado. Hoy ya regularizada.

Quisiera expresar que en nuestro sistema educativo existe también la exclusiva funcionalidad, el cumplir, el cobrar a fin de mes y no más. Como si la educación fuera un objeto neutro, aséptico o pura y exclusivamente algo objetivo. Pero esto ya sabemos que no es verdad porque la ciencia, el conocimiento y la educación se asientan en cada una de nosotras y nosotros desde la propia lucidez comprensiva y creativa al hilo de la propia sensibilidad personal. El antídoto de esta pandemia educativa es la muy urgente necesidad de espacios auténticamente relacionales.

Las relaciones parecen estar heridas de muerte en muchos ámbitos de la enseñanza o son tremendamente clasistas y excluyentes, existen compartimentos estanco de profesorado, alumnado, administración, personal de servicios y cuidados…, la ciencia, el conocimiento y la sabiduría de nuestro sistema educativo están necesitados de relaciones no solo verticales sino trasversales, pues más bien sentimos y vivimos la educación como un espacio de adquisición de poder y posesión del conocimiento. Este aislamiento personal de cada una o cada uno con su propia ciencia a cuestas, incluso sin compartir ni entre los que practican el mismo quehacer, empobrece el propio conocimiento y abusa de él porque aunque es verdad que nadie educa a nadie, sabemos también que todos y todas nos educamos al relacionarnos mediatizados por los diferentes saberes adquiridos y por adquirir.

Con el profesorado de las escuelas del Cerro Simón Bolívar de Santa Fe de Bogotá (Colombia).
De donde nunca logré descender a la ciudad sin lágrimas en los ojos por lo allí experimentado.

Se puede pensar que aquí, en nuestra sociedad vasca, no ocurre así pero este tipo de conciencia no deja de ser artificial, fuera de la realidad, ingenua por no decir mágica en palabras de Pablo Freire, egocéntrica y poco crítica consigo misma  porque quien opina así potencia un sistema en el que la tan cacareada educación bancaria impera por doquier al servicio de la deshumanización, la opresión y la no liberación. Esta educación bancaria de la que todavía hoy formamos parte nos enseña que cuanto más nos adaptemos a la situación excluyendo a miles de personas a formar parte del ámbito del conocimiento, la educación tendrá más de adecuación que de creatividad, transformación y liberación. Este tipo de educación consiste en depositar en el educando o educanda que supuestamente no sabe nada o sabe menos, lo que supuestamente el educador o la educadora  saben o se creen que se saben.

“Con ellos sufren y con ellos luchan” dice la dedicatoria. Cuesta que nos duela la miseria porque tampoco muchos y muchas somos conocedores de ella y nuestra sensibilidad humana no está preparada para mal vivir, sino esencialmente para vivir. Hoy día en el espectáculo mundial tenemos la oportunidad de acercarnos a conocer situaciones invivibles, los medios de información nos transmiten auténticas aberraciones humanas que están ocurriendo y da la impresión de que nada nos afecta mientras no se convierta en algo personal. Muchas O.N.G. intentan responder a situaciones límite… Educar una sensibilidad no es solo y simplemente nacer con ella o responder heroicamente en situaciones extremas, comienza por la familia y sigue por la escuela, la universidad, el trabajo y la sociedad, es toda una manera de ser y actuar. Necesitamos una sociedad vasca más sensible con la vida y sus necesarios cuidados.

Todo puede comenzar por una conciencia personal transformadora pero necesitamos que la sociedad entera caiga en la cuenta de ello porque la transformación no se hace por ley o por decreto, implica una conciencia social y una voluntad determinada. No sirve tampoco un maquillaje superficial siguiendo esa sensibilidad nefasta que no tiene escrúpulos en decir “vamos a dejarlo como está para ver cómo queda”, necesitamos una educación crítica que nos duela donde nos tiene que doler y así “descubriéndonos en ellos, con ellos suframos y con ellos luchemos”.  

Nos tiene que doler la ignorancia. La prepotencia y el abuso del poder intelectual. El considerar a las educandas y educandos como puros objetos faltos de contenido. El Considerar el conocimiento como un saber aséptico neutral… Creo que estoy expresando obviedades. Recordarlas al hilo de esta dedicatoria me mueve y conmueve. Dejarme tocar por ellas es siempre una buena pedagogía para mí. Tengo que decir que cuando, alguien o algo, llega a mi sensibilidad de manera más cercana que hasta ese momento, discierno mejor para actuar mejor. Así ocurrió cuando un día después de haber leído muchas veces esta dedicatoria comprendí mejor que yo también debería reconocerme en ella. Hoy puedo decir que he coexistido con ellas y ellos aprendiendo de cada encuentro, de cada relación, de cada clase de alfabetización, sintiéndome también alfabetizada más allá del ba-be-bi-bo-bu porque hasta en el ba-be-bi-bo-bu he aprendido que la lectura de la palabra es antes que nada la lectura de la propia realidad.

UTEM universidad pedagógica. Santiago de Chile.
Una experiencia autogestionaria.

No alejemos tanto, la educación, el aprender y  el saber, del pié en tierra, de la propia cotidianeidad, evitemos la exclusión y el consciente o inconsciente clasismo intelectual porque las y los mal llamados analfabetos saben y saben que saben.

(…) En verdad, (…), la razón de ser de la educación libertadora, radica en su impulso inicial conciliador. La educación debe comenzar por la superación de la contradicción educador-educando. Debe fundarse en la conciliación de sus polos, de tal manera que ambos se hagan, simultáneamente, educadores y educandos.

(…) De este modo, el educador ya no es sólo el que educa sino aquel que, en tanto educa es educado a través del diálogo con el educando, quien, al ser educado, también educa. Así ambos se transforman en sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual “los argumentos de la autoridad”  ya no rigen. Proceso en el que ser funcionalmente autoridad, requiere el estar siendo con las libertades y no contra ellas.

Ahora, ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los hombres (y las mujeres) se educan en comunión, mediatizados por el mundo.

(PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO. Editorial Siglo XXI. España. 1979, páginas 77 y 90)


Santiago de Chile 2011.


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